La salud mental de niñas, niños y adolescentes es fundamental para su desarrollo, aprendizaje y bienestar. Crecer en entornos seguros, con acompañamiento, afecto y hábitos saludables fortalece sus emociones y su manera de relacionarse con el mundo.
El uso excesivo de pantallas puede afectar el sueño, la concentración, el aprendizaje y las relaciones familiares y sociales. Por eso, es importante promover espacios de juego, conversación, actividad física y descanso fuera de los dispositivos.
Establecer horarios, supervisar los contenidos y compartir tiempo de calidad ayuda a construir entornos más saludables y protectores para su bienestar emocional.
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