Con una inversión de $14.036.801.735 y presencia en cinco municipios del norte del Tolima (Herveo, Falan, Casabianca, Fresno y Palocabildo), el proyecto Gualí impacta a más de 1.700 caficultores con acciones orientadas a mejorar la producción, conservar el recurso hídrico y elevar las capacidades técnicas del sector
En las montañas del norte del Tolima, donde el café es eje de la economía rural, la Gobernación del Tolima impulsa una de sus principales estrategias para transformar la producción cafetera con criterios ambientales y productivos.
De acuerdo con Gilberto Martínez, coordinador técnico-financiero del proyecto, Gualí articula acciones en cinco municipios del departamento, acompañando a los caficultores en la adopción de prácticas más eficientes y responsables con el entorno.
Uno de los componentes centrales es la protección de las fuentes hídricas. Para ello, se promueve la siembra de árboles en los predios cafeteros, lo que contribuye a la conservación del agua y mejora el sombrío del cultivo, un factor determinante en la calidad del café.
A esta estrategia se suma la entrega de infraestructura para los productores, como silos con capacidad de hasta 10 arrobas, que optimizan el proceso de secado del grano.
En el frente ambiental, el proyecto contempla la instalación de filtros verdes, tecnología que permite el tratamiento de las aguas residuales generadas durante el lavado del café, reduciendo su impacto en los ecosistemas.
El componente de formación también es clave. A través de asistencia técnica y procesos educativos, los caficultores fortalecen sus conocimientos para mejorar sus prácticas productivas y el uso eficiente de los recursos.
De manera complementaria, el proyecto tiene como meta la implementación de 1.000 huertas caseras y 100 biofábricas, orientadas a la seguridad alimentaria y a la producción limpia en las fincas.
La iniciativa se ejecuta en articulación con la RAP Eje Cafetero, la Universidad del Tolima y la Corporación Autónoma Regional del Tolima (Cortolima).
A largo plazo, Gualí le apuesta a consolidar un modelo de caficultura en el Tolima que combine productividad, sostenibilidad ambiental y bienestar para las familias productoras. La meta es que los caficultores no solo mejoren sus rendimientos, sino que gestionen sus fincas con prácticas responsables con el entorno, asegurando la conservación del agua y la competitividad del café en el tiempo.
