Para celebrar el Día del Campesino, Matiz preparó el café y las arepas, amasó los bizcochos, amarró tamales. Luego, al aclarar el día, ordeñó las vacas, pescó en el lago y se montó en un caballo de vaquería para arrear el ganado; esta, tal vez, la faena que más la emocionó según contaron los lugareños. “Estaba feliz”, dijeron.
Pasadas las 3:00 de la madrugada, Adriana Magali Matiz, la gobernadora, llegó a la finca del Resguardo Indígena Olirco en Natagaima. Estaba decidida a vivir la faena que a diario le corresponde a las familias campesinas de esta región cálida del Tolima. Días atrás, la mandataria aceptó la invitación generosa, muy al estilo de las familias campesinas, que le hicieron Consuelo y Edison, los mayordomos de la finca.
Para llegar a Olirco, Adriana Matiz debió viajar a Natagaima desde Ibagué, luego desplazarse hasta el Paso de la Barca para cruzar el rio Magdalena y, seguidamente, internarse por entre la vegetación campestre hasta la propiedad; dedicada, principalmente, a la producción ganadera.
“Amanecimos en Natagaima, la meca del folclor, en la finca de Edison y Consuelo, dos personas del resguardo indígena Olirco que nos abrieron las puertas de su hogar y nos hicieron sentir como en familia. Hoy dedicamos nuestra agenda a las tareas del campo: colamos café, hicimos arepas, ordeñamos las vacas y ayudamos a preparar tamales mientras escuchábamos historias de vida, de trabajo y de amor por esta tierra”, publicó la mandataria en sus plataformas digitales.
Al llegar a Olirco empezó la faena, la misma que ya es habitual para las familias campesinas de esta calurosa región. Al amanecer, aún a oscuras, Adriana Matiz preparó el café, las arepas, amasó los bizcochos y amarró los tamales. Luego, al aclarar el día, ordeñó las vacas, le echó comida a las gallinas, cortó un racimo de plátano cachaco, pescó en el lago y se montó en un caballo de vaquería para arrear el ganado; esta, tal vez, la actividad que más la emocionó según contaron los lugareños. “Estaba feliz”, dijeron.
“Después de tomarnos el café y compartir el desayuno, nos montamos en el caballo para seguir la jornada como se vive todos los días en el campo. Nos fuimos a arrear el ganado, a darle comida a las gallinas, a pescar, a recoger mangos y a cortar popochos. De esas tareas que parecen sencillas, pero que están llenas de esfuerzo, paciencia y amor por la tierra”, registró la gobernadora en sus redes sociales.
Luego, mientras disfrutaba de los amasijos, café y tamal, Adriana Matiz escuchó y compartió experiencias con gobernadores indígenas y lugareños de esa región; quienes no tardaron en enterarse de su presencia allí y la acompañaron para contarle las vivencias campesinas, el diario vivir en estas extensas llanuras.
“Hoy no solo recorrimos una finca; vivimos una experiencia que nos permitió ponernos, aunque fuera por unas horas, en los zapatos de nuestros campesinos. Esos que madrugan todos los días, sin descanso, para sacar adelante a sus familias y alimentar a todo un país. En Natagaima nos llevamos mucho más que recuerdos: nos llevamos una profunda admiración por la gente del campo y por la vida que florece gracias a su trabajo”, escribió Matiz al terminar el día de campo; el que seguramente recordará como uno de los más emocionantes de su Gobierno.
