Cada niño y niña merece crecer rodeado de amor, educación, juegos y oportunidades para construir sus sueños. 


El trabajo infantil vulnera derechos, afecta el desarrollo y limita el futuro de quienes deberían estar disfrutando plenamente su infancia. Por eso, prevenir y erradicar esta problemática es una responsabilidad de todos: familias, instituciones y comunidad. 



