Durante el Debate del Estado de la Nación, un espacio de análisis organizado de manera conjunta por la Universidad del Rosario y la Fundación Konrad Adenauer (KAS), la gobernadora del Tolima Adriana Magali Matiz, alzó una voz contundente y reflexiva en torno a la participación de la mujer en los escenarios de poder y los desafíos democráticos frente a la violencia política de género.
Como la primera mujer en liderar el departamento del Tolima en sus 165 años de historia, y siendo una de las tan solo siete gobernadoras que tiene actualmente el país, la mandataria destacó el significado de este hito histórico, pero también la enorme responsabilidad que conlleva sobre sus hombros.
«Es un peso muy grande el que tenemos sobre nosotras, porque bajo nuestra responsabilidad está el hacerlo no bien, sino excelente, y de esta manera abrirle el espacio a otras mujeres que quieren aspirar a estos cargos», afirmó la gobernadora durante su intervención en el panel.
Para la ejecutiva departamental, la democracia colombiana enfrenta una deuda histórica y una herida profunda que se manifiesta a través de diversas dimensiones de la violencia hacia las mujeres en la política.
Según explicó, este flagelo no se remite únicamente a agresiones físicas, sino que abarca componentes psicológicos, simbólicos y arraigos culturales que afectan de manera directa el libre ejercicio del liderazgo femenino.
«Queremos tener esa red intergeneracional de apoyo que haga mentorías inversas. Es decir, que las mujeres jóvenes nos enseñen a quienes ya llevamos años cómo se maneja, por ejemplo, la violencia política en las redes sociales; y nosotras enseñarles a ellas cómo navegar en las diferentes instituciones del Estado», detalló; enfatizando en que el objetivo principal es acompañar a las mujeres de la ruralidad que muchas veces no cuentan con un micrófono o una cámara para denunciar cuando sus derechos son vulnerados por el simple hecho de alzar su voz.
De esta iniciativa también hacen parte las gobernadoras del Valle, Dilian Francisca Toro; y de Sucre, Lucy Inés García Montes.
