Una enorme polémica se ha desatado en los pasillos de la Alcaldía de Ibagué, luego de que se diera a conocer una estricta directriz que regula de manera tajante la forma de vestir de todos los funcionarios a partir de este próximo lunes.
La controversial medida fue emitida por Lina María Bastidas Tole, actual directora de Talento Humano. La orden es clara y no tiene marcha atrás: queda totalmente prohibido el uso de prendas de vestir como minifaldas, blusas escotadas, jeans rotos, entre otras piezas informales dentro de las instalaciones del ente gubernamental.
Como era de esperarse, la decisión cayó como un balde de agua fría entre los trabajadores de la administración municipal. La ola de críticas y el malestar general no se hicieron esperar; de hecho, la inconformidad es tal, que varios de los afectados han señalado irónicamente que la jefa de la dependencia pretende ver a todos sus compañeros «vestidos como monjas».
Este drástico y conservador código de vestimenta ha generado un intenso debate en la ciudad. Mientras algunos ciudadanos apoyan la medida argumentando que se debe mantener el decoro, la formalidad y la buena imagen en una entidad pública, otros la califican como una regla exagerada y anticuada para la época.
