Visionaria: la experiencia internacional que transformó la mirada médica de una estudiante de la UT

Salir del país para aprender medicina no solo implica cambiar de hospital, idioma o sistema de salud. Para Ana María Aguirre, estudiante de XII semestre del Programa de Medicina de la Universidad del Tolima, significó ampliar su visión del mundo y confirmar que la salud no reconoce fronteras.

La joven realizó un intercambio académico en la Università Magna Graecia di Catanzaro (Calabria – Italia), específicamente en el servicio de Infectología, donde vivió una experiencia clínica y humana que marcó su formación profesional.

Durante su estancia, participó en la atención de pacientes hospitalizados con patologías infecciosas complejas, discusiones de casos clínicos y actividades académicas enfocadas en el servicio. Más allá del ejercicio clínico, el intercambio le permitió integrar el abordaje médico con el análisis epidemiológico y contrastar el sistema de salud italiano con la realidad latinoamericana.

Pero la experiencia no fue solo académica. En los pasillos del hospital también se encontraron culturas, idiomas y distintas perspectivas. Compartió con estudiantes de Brasil, México, Indonesia, Ghana e Iraq, en un entorno que describe como una verdadera experiencia de salud global aplicada.

“Fue un espacio donde comprendimos que los desafíos sanitarios trascienden fronteras”, explica, resaltando que el intercambio fortaleció su comprensión de la medicina como una práctica profundamente interconectada.

IFMSA: una red que conecta al mundo

La experiencia que vivió Ana María fue posible gracias a la International Federation of Medical Students’ Associations (IFMSA), red que representa a estudiantes de medicina en más de 130 países y promueve espacios de formación, liderazgo e incidencia en salud global.

En Colombia, la organización que articula esta red es la Asociación de Sociedades Científicas de Estudiantes de Medicina de Colombia (ASCEMCOL), y a nivel institucional, la Asociación Científica de Estudiantes de Medicina del Tolima (ACEMTOL) permite que los estudiantes de la UT hagan parte de estos escenarios académicos internacionales.

A través de este sistema, Ana María aplicó a la convocatoria nacional, donde se evalúan aspectos como trayectoria académica, participación en investigación, liderazgo y compromiso con la formación integral. Tras un proceso estructurado y transparente, obtuvo la plaza en Italia.

 

El respaldo de la Universidad del Tolima

Para Ana María, el acompañamiento institucional fue clave en todo el proceso. Destaca que la Universidad estuvo presente desde el inicio, tanto en el ámbito administrativo como en el académico y financiero.

“La Universidad me brindó apoyo desde el primer momento”, afirma. “Me acompañó en el proceso administrativo mediante la validación y expedición de la documentación académica requerida y facilitó los ajustes necesarios en mi agenda académica para que pudiera realizar el intercambio sin afectar mi formación”.

Además, gracias a su promedio académico superior a 4.0, accedió al apoyo institucional para movilidad internacional otorgado por la Oficina de Relaciones Interinstitucionales e Internacionales (ORI), lo que hizo posible la experiencia. “Fue un respaldo financiero que hizo viable el intercambio”, resalta.

Aprendizajes que transforman

En el ámbito profesional, fortaleció su razonamiento clínico en el manejo de enfermedades infecciosas y comprendió la importancia del uso racional de antibióticos y la toma de decisiones basada en evidencia.

En lo personal, la experiencia fue igual de significativa. “Confirmé que la excelencia médica no solo se mide por el conocimiento técnico, sino también por la manera en que tratamos a las personas que cuidamos y a quienes se están formando para hacerlo”, reflexiona.

Sin dudarlo, invita a otros estudiantes a aplicar. Considera que este tipo de intercambios permiten salir de la zona de confort, comparar sistemas de salud e identificar oportunidades de mejora para el propio contexto.

“Entender otros modelos de salud nos da herramientas para cuestionar, proponer y construir cambios desde nuestro propio contexto”, señala.

Si tuviera que describir su intercambio en una sola palabra, elegiría “visionaria”. Y explica por qué: “Comprendí que la salud está interconectada. Los desafíos sanitarios no reconocen fronteras. Lo que ocurre en un lugar del mundo impacta inevitablemente a los demás países”.

Hoy de vuelta en Colombia con una mirada más amplia y crítica, está convencida de que los cambios globales también se construyen desde lo local, y que la formación médica va más allá del aula y el hospital: es, ante todo, una responsabilidad con el mundo.

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