Ayer, en la procesión de la Dolorosa en la iglesia de Sicomoro, se vivió un momento lleno de devoción, respeto y esperanza. Cientos de personas, con su vela encendida y su agua bendita, caminaron con recogimiento, reflejando la belleza de creer. 

En medio de la difícil situación causada por la ola invernal, el padre agradeció profundamente a turistas y propios que, con la mano en el corazón, realizaron donaciones de mercado y apoyo económico, llevando alivio a muchas familias melgarenses y logrando que esta Semana Santa no pasaran hambre.
