A partir de 2026, las personas que no se sienten representadas por las tradicionales casillas de “hombre” o “mujer” podrán ver reflejada su identidad en los documentos más básicos: la cédula, la tarjeta de identidad y el registro civil. La Registraduría anunció que incorporará las categorías “No binarie” y “Trans”, un cambio que para muchas personas significa, por primera vez, no tener que explicar quiénes son ante cada trámite.
El anuncio lo hizo el registrador Hernán Penagos en la Casa LGBTI Sebastián Romero, un lugar donde la noticia no sonó a trámite burocrático, sino a alivio: jóvenes que llevan años peleando por su identidad ahora sienten que el Estado por fin les habla de frente.
Pero el país, como siempre, recibe estas decisiones dividido. Mientras colectivos LGBTI celebran que su existencia se vea reconocida en un documento tan simbólico como la cédula, otros sectores cuestionan el momento de la decisión y argumentan que Colombia enfrenta problemas urgentes —violencia, economía, migración— que merecerían más atención del Gobierno.
