Gaza enfrenta una nueva tragedia. Al menos 16 personas han perdido la vida después de que varias casas, previamente dañadas por los bombardeos, colapsaran durante la tormenta Byro, que azotó la región con fuertes lluvias y vientos. La combinación de infraestructura debilitada por el conflicto y las condiciones climáticas extremas generó un escenario mortal para muchas familias.
Los residentes locales relatan momentos de pánico cuando las paredes y techos comenzaron a ceder. Muchos quedaron atrapados bajo los escombros, mientras equipos de rescate trabajaban frenéticamente para sacar a los sobrevivientes. La búsqueda ha sido dificultosa debido a la magnitud de los daños y a la imposibilidad de acceder a algunas zonas por inundaciones y escombros acumulados.
La tormenta Byro no solo golpeó Gaza; varias regiones cercanas también sufrieron sus efectos, pero el impacto aquí fue especialmente grave debido a la fragilidad de las viviendas y la infraestructura pública, dañada por años de conflictos y bloqueos. Los servicios básicos, como electricidad, agua potable y asistencia médica, ya limitados, se vieron aún más afectados, dejando a muchas personas sin refugio ni medios para protegerse del temporal.
Organizaciones humanitarias internacionales han manifestado su preocupación, recordando que la población de Gaza vive bajo una constante vulnerabilidad, donde la combinación de conflicto, pobreza y desastres naturales amenaza cada día la vida de miles de familias. La comunidad internacional ha hecho un llamado urgente a enviar ayuda humanitaria, incluyendo alimentos, agua, refugio temporal y asistencia médica para los damnificados.
Los sobrevivientes han compartido historias desgarradoras: familias separadas, hogares destruidos y la incertidumbre de no saber si todos los seres queridos lograron escapar. La tormenta Byro, aunque un fenómeno natural, se convirtió en un nuevo peligro mortal en una región donde la seguridad y la estabilidad son ya extremadamente precarias.
Este hecho pone de manifiesto la doble vulnerabilidad de la población civil en Gaza, que debe enfrentar tanto los estragos del conflicto armado como los desastres naturales que, en muchos casos, agravan la precariedad de su vida cotidiana. En medio del dolor, la solidaridad local e internacional es más necesaria que nunca para prevenir más tragedias y aliviar el sufrimiento de las familias afectadas.
