La región del Catatumbo, en Tibú (Norte de Santander) vive momentos de angustia y tensión tras el secuestro de cinco policías que regresaban de su permiso de fin de año. Los uniformados, que viajaban vestidos de civil y sin armas, fueron obligados a descender de un bus de servicio público por un grupo armado ilegal, y desde entonces no se conoce su paradero.
El General William Oswaldo Rincón, director de la Policía Nacional, condenó este hecho y afirmó que se ha activado todo el personal y recursos disponibles para garantizar la liberación de los patrulleros. “Rechazamos este acto cobarde que atenta contra la dignidad humana y la paz del país. Nuestra prioridad es traerlos de regreso sanos y salvos”, señaló el alto oficial.
Para incentivar la colaboración de la comunidad, la Policía ofreció una recompensa de hasta 200 millones de pesos a quienes aporten información que permita dar con los uniformados, garantizando absoluta reserva a los informantes.
Los cinco policías secuestrados son: José Ricardo Carrillo Romero, Carlos Eduardo Barrero Ruiz, Edwin Fabián Manosalva Contreras, Ramón Alberto Coronel Medina y Daniel de Jesús Granada Quiroz. Sus familias, vecinos y compañeros viven momentos de angustia y preocupación, mientras las autoridades coordinan operaciones en la región para localizar a los secuestrados.
Este hecho ocurre en una zona históricamente marcada por la presencia de grupos armados ilegales como el ELN, que han generado persistentes riesgos para la población y los uniformados que trabajan por la seguridad. La comunidad local pide a las autoridades acciones rápidas y efectivas, mientras mantiene la esperanza de que los policías sean liberados pronto y regresen a sus hogares.
El llamado del Gobierno y de la Policía es claro y urgente: cualquier información que pueda contribuir a la liberación de los uniformados será recompensada y tratada con absoluta confidencialidad, buscando que este acto violento no quede impune y se garantice la seguridad de quienes velan por la tranquilidad ciudadana.
