Se rompe el cuórum y la ley de financiamiento queda en pausa: un debate que no avanza y un Congreso cada vez más dividido

Lo que debía ser una jornada definitiva para la ley de financiamiento terminó convertida en otro capítulo de incertidumbre.
Mientras las comisiones económicas del Congreso se preparaban para votar la ponencia positiva del proyecto, el cuórum se rompió. De un momento a otro, varios congresistas se ausentaron y la sesión quedó sin los votos necesarios para seguir adelante.

Ante ese panorama, el presidente de la Cámara de Representantes no tuvo más opción que suspender la votación y levantar la sesión. La decisión dejó al proyecto en el aire, sin fecha clara para retomar el debate.

La situación generó molestia dentro y fuera del Capitolio. Por un lado, algunos legisladores señalan que la salida de varios congresistas no fue casualidad, sino una estrategia para retrasar el trámite y evitar que la ponencia positiva avanzara.
Por el otro, el Gobierno advierte que cada aplazamiento golpea la estabilidad fiscal del país, pues la ley de financiamiento es la pieza clave para cubrir parte del presupuesto del próximo año.

Para muchos, el ambiente quedó marcado por la sensación de un Congreso fracturado, dividido incluso dentro de sus propias comisiones: un Senado que tiende al archivo, una Cámara que insiste en salvar el proyecto, y un debate que se mueve entre desconfianza, cálculos políticos y presiones externas.

Mientras tanto, el país sigue esperando respuestas. Porque más allá de las estrategias y los movimientos internos, la ley de financiamiento define si habrá recursos suficientes para programas sociales, inversión y funcionamiento del Estado en 2026.

Por ahora, todo quedó suspendido. Y el reloj legislativo corre.

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