En un ejercicio de autocrítica y rendición de cuentas, el magistrado Alejandro Ramelli, presidente de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), presentó el balance de gestión de la entidad durante 2025, un año marcado por decisiones complejas, altas expectativas de las víctimas y desafíos en la administración de justicia transicional.
Ramelli reconoció que, aunque hubo avances importantes, algunas decisiones pudieron haberse tomado con mayor agilidad, especialmente en procesos que generan una alta demanda de respuestas por parte de las víctimas del conflicto armado. “Somos conscientes de la urgencia que sienten quienes han esperado años por verdad y justicia”, señaló el magistrado.
Durante su balance, el presidente de la JEP anunció que una entidad internacional acompañará a la jurisdicción en el monitoreo de las sentencias, con el objetivo de fortalecer la transparencia, el seguimiento a las decisiones judiciales y la confianza en el sistema. Este apoyo buscará garantizar que los fallos no se queden solo en el papel, sino que tengan un impacto real en los derechos de las víctimas.
Ramelli explicó que el foco de trabajo para el próximo año estará centrado en acelerar la emisión de sentencias, profundizar en los macrocasos más sensibles y fortalecer el cumplimiento de las sanciones propias, restaurativas y reparadoras. También subrayó la importancia de mejorar la comunicación con las comunidades afectadas por el conflicto.
“El reto es enorme, pero también lo es nuestra responsabilidad”, afirmó el magistrado, al reiterar que la JEP debe seguir avanzando con rigor jurídico, pero también con humanidad, entendiendo que detrás de cada expediente hay historias de dolor, resistencia y esperanza.
El balance deja claro que, de cara a 2026, la Jurisdicción Especial para la Paz busca corregir demoras, fortalecer su impacto y responder con mayor eficacia a las expectativas de verdad, justicia y reparación, pilares fundamentales del sistema de justicia transicional en Colombia.
