Por Laura Cristina Barbosa Cifuentes
El presidente Gustavo Petro lanzó un mensaje que busca volver a soñar en grande con la integración latinoamericana. Su propuesta: revivir la Gran Colombia, pero adaptándola al siglo XXI como una confederación de naciones autónomas, donde cada país conserve su soberanía, pero trabaje unido con sus vecinos en temas clave que afectan directamente la vida de las personas, como el comercio, la energía, la infraestructura y la movilidad regional.
“Se trata de que los pueblos puedan decidir juntos su futuro, sin perder su identidad ni su independencia”, dijo el presidente, al destacar que la idea incluiría un voto constituyente, donde la ciudadanía tendría la palabra final sobre cómo avanzar en este proyecto de integración.
La propuesta busca que los países involucrados —como Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá— puedan cooperar en decisiones estratégicas, compartir recursos y oportunidades, y enfrentar juntos retos como la sostenibilidad, la industrialización y la conectividad, sin que esto signifique perder control sobre sus propios asuntos internos.
Petro ha señalado la importancia de crear espacios comunes de coordinación, como parlamentos y consejos de gobierno, que permitan tomar decisiones conjuntas en lo esencial, mientras que cada país mantiene su autonomía. La idea es que esta confederación no solo sea un proyecto político, sino un instrumento práctico para mejorar la vida de millones de ciudadanos, generando oportunidades económicas, empleo, infraestructura de calidad y un mejor acceso a servicios regionales.
Para muchos latinoamericanos, la propuesta representa una esperanza de unidad y cooperación, un sueño que retoma la historia de Simón Bolívar y lo adapta a los desafíos actuales: un futuro donde las fronteras no impidan crecer juntos, donde las decisiones estratégicas beneficien a la gente y no solo a los gobiernos, y donde la integración se construya desde la participación activa de los ciudadanos.
Petro invita a la región a soñar, decidir y construir un futuro común, con justicia, sostenibilidad y cooperación como pilares, dejando claro que este proyecto no es un capricho político, sino un llamado a que los pueblos de América Latina trabajen juntos por su propio bienestar y desarrollo.
