La SAE vende La Manuela, la finca de Pablo Escobar, por $7.700 millones

Por: Laura Cristina Barbosa Cifuentes

La emblemática finca La Manuela, que durante décadas perteneció al infame narcotraficante Pablo Escobar, cambió de dueño tras ser subastada por la Sociedad de Activos Especiales (SAE). El predio, ubicado en Guatapé, Antioquia, fue adjudicado por $7.700 millones de pesos, una cifra menor a su valor comercial estimado en $9.600 millones, pero que refleja la competencia y el interés que despertó entre los postores.

Con un área de 7.826 metros cuadrados, la propiedad no solo fue una casa para Escobar, sino un símbolo del poder del Cartel de Medellín y de una época marcada por la violencia del narcotráfico en Colombia. Por años, su nombre y su imagen estuvieron asociados a la figura del capo, convirtiéndose en un ícono de la memoria colectiva que mezcla miedo, fascinación y curiosidad.

La SAE, encargada de administrar y subastar bienes incautados al crimen organizado, ha explicado que la venta de La Manuela forma parte de la estrategia del Estado para recuperar activos ilícitos y transformarlos en recursos legales para la sociedad, destinando estos fondos a programas de desarrollo y beneficio público.

Aunque el predio estuvo vinculado a la historia del narcotráfico, en los últimos años se han impulsado proyectos turísticos y culturales en Guatapé que buscan resignificar lugares como este, alejándolos de la glorificación de la violencia y promoviendo la memoria histórica. La idea es convertir estas propiedades en espacios donde los visitantes puedan conocer la historia de Colombia sin celebrar el pasado criminal.

La subasta también refleja un cambio simbólico: la finca, que durante años representó riqueza obtenida a través del crimen, pasa a formar parte de un proceso de reparación social y resignificación, mostrando cómo el país busca transformar vestigios del pasado en oportunidades de desarrollo y memoria colectiva.

Con la venta de La Manuela, la SAE continúa su labor de convertir los bienes del crimen en recursos que beneficien al país, mientras la propiedad misma entra a un capítulo nuevo, lejos de la sombra de Escobar y más cerca de la historia que Colombia quiere recordar y enseñar.

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