La justicia italiana absolvió a la empresaria e influencer Chiara Ferragni, quien había sido acusada de estafa por la comercialización de un dulce navideño con su nombre, cuyos beneficios, según la denuncia, supuestamente debían destinarse a un hospital infantil.
La decisión fue adoptada por un tribunal en Milán, luego de que la Fiscalía solicitara una condena de un año y ocho meses de prisión, al considerar que se habría inducido a error a los consumidores sobre el destino real de los recursos obtenidos por la venta del producto. Sin embargo, el juzgado concluyó que no existían pruebas suficientes para establecer responsabilidad penal de la empresaria.
El caso generó una fuerte repercusión pública y mediática en Italia, al tratarse de una de las figuras más influyentes del país en el mundo digital y empresarial. Durante el proceso, Ferragni sostuvo que no hubo intención de engaño y defendió la legalidad de los acuerdos comerciales relacionados con la campaña.
Con esta absolución, la influencer cierra un episodio judicial que impactó su imagen pública y su relación con marcas y seguidores. La decisión judicial también reabre el debate sobre la responsabilidad de las figuras públicas en campañas comerciales con fines sociales y la claridad que debe existir frente a los consumidores.
