Familias de presos políticos en Venezuela enfrentan cordón policial mientras rendían homenaje a sus seres queridos

Una vigilia que nació del dolor y la esperanza se convirtió en un momento de tensión este sábado en Boleíta, Caracas, cuando la Policía Nacional Bolivariana impidió que familiares de presos políticos se concentraran cerca de Zona 7.

Madres, esposas, hijos y hermanos llegaron al lugar con velas encendidas, fotografías y mensajes de aliento para sus seres queridos privados de libertad. Su intención era simple: unirse en un acto de solidaridad y recordatorio, compartiendo historias de los detenidos mientras pedían su libertad y justicia. Sin embargo, fueron recibidos por un cordón policial que bloqueó el acceso y obligó a muchos a permanecer a distancia.

Entre los asistentes, algunos no pudieron contener las lágrimas al recordar a sus familiares. “Solo queríamos encender una luz por ellos, que no se sientan olvidados, que sepan que estamos aquí”, dijo una mujer mientras sostenía una vela temblorosa. La vigilia, aunque pacífica, mostró la fuerza del amor y la resistencia familiar frente a la adversidad.

La Media Luna Roja y organizaciones de derechos humanos han documentado que, en muchos casos, los detenidos enfrentan condiciones de salud precarias, sin acceso adecuado a tratamiento médico ni atención constante. Esto aumenta la angustia de los familiares, que acuden a estas vigilias no solo como protesta, sino como acto de acompañamiento emocional.

Videos compartidos en redes sociales muestran a los funcionarios policiales dispersando a los manifestantes y controlando la zona, mientras los familiares permanecían firmes, algunos sentados en la acera, otros en grupos pequeños, intentando mantener la calma y rezar juntos. La escena reflejó un delicado equilibrio entre miedo, tristeza y determinación.

El Comando Nacional de Campaña de Ma<ría Corina Machado calificó la acción de la policía como un intento de silenciar a ciudadanos que ejercen su derecho a la protesta pacífica, y destacó la importancia de visibilizar la situación de los presos políticos en Venezuela, así como la necesidad de garantizar sus derechos humanos y libertades básicas.

A pesar del cordón policial, las familias continuaron compartiendo palabras de aliento, cantos y oraciones, demostrando que incluso en medio de la represión, la solidaridad y la resistencia se mantienen intactas. Para muchos, estas vigilias representan la única manera de mantener vivo el vínculo con sus seres queridos y hacer visible su situación ante la sociedad y la comunidad internacional.

La jornada en Boleíta es un recordatorio del precio emocional que pagan las familias, que día a día enfrentan la incertidumbre, la espera y la preocupación por la seguridad y la salud de sus allegados detenidos. Mientras tanto, la comunidad internacional sigue observando estos hechos como parte de la crisis de derechos humanos en Venezuela, donde la lucha de las familias continúa siendo un faro de resistencia y dignidad.

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