El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó que no existen conversaciones abiertas con el Gobierno de Estados Unidos, luego de que el mandatario estadounidense, Donald Trump, llamara públicamente a La Habana a alcanzar “un acuerdo antes de que sea demasiado tarde”.
A través de un mensaje en redes sociales, Díaz-Canel respondió de forma directa y dejó claro que, aunque Cuba no se cierra al diálogo, cualquier acercamiento debe darse en condiciones de respeto y sin presiones. “La historia demuestra que las relaciones entre EE. UU. y Cuba solo pueden avanzar si se basan en el Derecho Internacional y no en la hostilidad, la amenaza o la coerción económica”, escribió.
El mandatario cubano subrayó que la postura de su Gobierno ha sido consistente a lo largo del tiempo: defender la soberanía del país y rechazar cualquier intento de negociación bajo condicionamientos externos, en un contexto marcado por décadas de tensiones diplomáticas y sanciones económicas.
Este nuevo cruce de declaraciones vuelve a poner sobre la mesa la compleja relación entre ambos países, donde el diálogo sigue siendo un tema sensible y condicionado por profundas diferencias políticas e históricas.
