La Contraloría General de la República advirtió sobre la grave crisis financiera que enfrenta el sistema de salud en Colombia, debido a las millonarias deudas que las Empresas Promotoras de Salud (EPS) mantienen con hospitales, clínicas y proveedores. Según el organismo, el monto adeudado supera los 32,9 billones de pesos, una cifra que amenaza la estabilidad del sistema y la continuidad en la prestación de los servicios médicos.
El informe detalla que el pasivo financiero ha generado retrasos en pagos a las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS), suspensión de tratamientos, demoras en citas especializadas y dificultades en el suministro de medicamentos. Esta situación afecta tanto al sector público como al privado y ha incrementado la presión sobre el personal médico y asistencial.
Durante 2024, se registraron más de 1,6 millones de quejas y reclamos relacionados con la atención en salud, el número más alto en la última década. Las principales denuncias se refieren a demoras en procedimientos, falta de disponibilidad de especialistas y negativas en la entrega de tratamientos o insumos esenciales.
Expertos consultados por la Contraloría advierten que la crisis responde a problemas estructurales en el modelo de aseguramiento, una débil supervisión estatal y la ausencia de mecanismos eficaces para recuperar la cartera morosa. Además, alertan que, de no tomarse medidas urgentes, podría presentarse un colapso parcial en la red hospitalaria nacional.
El organismo de control instó al Gobierno Nacional a implementar acciones inmediatas que garanticen el flujo de recursos, fortalezcan la vigilancia sobre las EPS y aseguren la atención oportuna de los usuarios.
