Una tranquila noche en la aldea beduina de Mujmas, en Cisjordania, se transformó en pánico y caos cuando un grupo de colonos israelíes irrumpió en la comunidad, incendiando varias viviendas y dejando al menos cuatro personas heridas, según informó la Media Luna Roja Palestina.
Los vecinos relatan escenas de miedo y confusión: de repente, escucharon disparos, gritos y el crujido del fuego consumiendo techos y pertenencias. “Fue como si todo nuestro mundo se viniera abajo en segundos. Corríamos de un lado a otro intentando sacar a los niños y salvar lo poco que teníamos”, contó una mujer de la aldea, mientras inspeccionaba los restos carbonizados de su hogar.
La Media Luna Roja asistió primero a dos personas heridas, trasladándolas de inmediato a un hospital. Posteriormente, atendieron a otros dos heridos, un hombre y una mujer que eran activistas internacionales, también trasladados para recibir atención médica. Los equipos de emergencia trabajaron en condiciones de alta tensión, sorteando el fuego y el humo para atender a todos los afectados.
Los habitantes de Mujmas describen un ambiente de terror prolongado, con familias refugiándose en casas vecinas y algunos huyendo hacia terrenos abiertos mientras intentaban proteger lo poco que quedaba de sus hogares. “Nunca había sentido algo así. El fuego, los gritos, el caos… no sabes dónde correr primero ni a quién ayudar”, relató un joven de la comunidad.
Organizaciones de derechos humanos han denunciado que este tipo de ataques se ha intensificado en los últimos meses, afectando principalmente a comunidades beduinas que viven en zonas vulnerables y dejando una sensación constante de inseguridad. Los vecinos expresan que estas agresiones no solo destruyen propiedades, sino que alteran profundamente la vida cotidiana, la educación de los niños y la estabilidad emocional de todos.
A pesar de la violencia, la comunidad muestra signos de resiliencia y solidaridad: vecinos ayudaron a apagar incendios menores, trasladaron a los heridos y ofrecieron refugio a quienes perdieron sus hogares, demostrando la fuerza de la solidaridad ante la adversidad.
Mientras las autoridades sanitarias continúan atendiendo a los heridos, líderes comunitarios han hecho un llamado a la comunidad internacional y a organismos de derechos humanos para proteger a los civiles y garantizar que estos hechos sean investigados. La tensión entre colonos y pobladores palestinos sigue siendo una preocupación constante, con Mujmas y otras aldeas enfrentando un clima de miedo y vulnerabilidad permanente.
Esta tragedia refleja no solo la violencia física, sino también el impacto humano, psicológico y social que dejan estos ataques en comunidades enteras, obligadas a convivir con la incertidumbre y la amenaza de nuevos episodios de violencia.
