Alfredo Saade dará un giro importante en su vida pública: pasará de ser jefe del Despacho de la Presidencia a representar a Colombia ante Brasil, luego de recibir el beneplácito del gobierno brasileño .
Su llegada a la diplomacia ocurre después de un paso corto —pero intenso— por la Casa de Nariño, donde estuvo rodeado de polémicas y tensiones internas, e incluso enfrentó una suspensión provisional de la Procuraduría por presuntas irregularidades en un contrato de pasaportes . Pese a ello, el Gobierno mantuvo la designación y lo envía ahora a uno de los países más estratégicos para Colombia en la región.
Saade, quien ha estado cerca del presidente Gustavo Petro durante esta administración, deja atrás semanas de ruido político para asumir una misión que, según el Gobierno, busca fortalecer la relación bilateral y consolidar una agenda común con Brasil en temas económicos, ambientales y de integración regional .
El nombramiento también se da tras la renuncia del anterior embajador, por lo que Saade llega a ocupar un rol clave en un momento de ajustes internos en la diplomacia colombiana .
Como era de esperarse, las reacciones no se hicieron esperar: mientras sectores críticos cuestionan la oportunidad del nombramiento en medio de su situación disciplinaria , Saade respondió que no está huyendo de nada y que su designación responde exclusivamente a la decisión del presidente .
Ahora, su reto será mostrar resultados en Brasil y dejar atrás las controversias que marcaron su paso por la Casa de Nariño.

